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Medio ambiente: Programa erróneo contra la erosión

marzo 1, 2012       Autor:

A lo largo de Montana,  (EE.UU) y algo más allá, hay coches oxidados esparcidos a lo largo de las orillas y en el fondo de los ríos que son restos de una época en que los ríos estaban menos regulados y la gente trataba de encontrar la manera de combatir el creciente problema de los deshechos. Estos coches abandonados por sus propietarios, reliquias por llamarlos de alguna manera, es el resultado de un experimento de control para la erosión en la  década de 1950, cuando los coches se demolían a miles y se vertían en el río. A los  coches se les retiraba sus motores y otras vísceras y eran llevados a sus destinos pensando que el tiempo haría su trabajo.

 

 Una vez en el agua, se convertían en una parte segura del banco, resistiendo la fuerza del río, pero muchos de ellos no se mantuvieron firmes  anclados en los lugares depositados y quedaban a la deriva por el río, convirtiéndose en un espectáculo extraño y algo lúgubre.

Este método de incorporación de carrocerías de automóviles en los cutbanks de los arroyos y ríos para frenar la erosión se conoció como “Detroit Riprap”  (escollera de Detroit).

Detroit se conoce como  la casa americana de la producción de automóviles, la ciudad del motor, aunque la práctica de poner los coches cabeza abajo en las vías fluviales no se limita a la región central. Durante un tiempo, era una forma popular para dejar los coches viejos. En la lucha por abaratar precios, también paso que cada vez más vehículos eran depositados con sus restos de grasa, pintura, aceite, y el óxido, causando graves problemas medioambientales.

Hoy en día, las carrocerías de automóviles oxidados son parte de la experiencia turística todos los días para los navegantes del río Flathead y otros excursionistas. Algunos están totalmente expuestos, mientras que otros sólo son partes que sobresalen de la tierra. Con el tiempo, el río deposita arena y la tierra cubre las carrocerías, incluso los entierra. Del mismo modo, las aguas movedizas del río desentierran por completo los coches que han sido enterrados. Un resultado poco agradable, herencia de una época donde no había miramientos para nuestro planeta y la tierra no tenía limites para nuestros deshechos.

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