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Turismo: Isla Mauricio, un crisol cultural en el paraíso

abril 13, 2012       Autor:

No es el paraíso, pero lo parece. Es la República de Mauricio, una isla diferente a todas las demás no solo porque goza de un tipo de turismo alejado de las masas o unas aguas cristalinas sino porque cuenta también con un verdadero crisol de culturas por descubrir.

Vacaciones de verano

Se ubica a 4.000 kilometros de la India y unos 500 de Madagascar, en pleno Océano Indico. Un lugar alejado al que sin embargo llegan vuelos desde las principales capitales del mundo y últimamente algunos cruceros.

Las aguas que llegan a sus playas a duras penas se diferencian de las de una piscina, y son un vergel de especies marinas. Por ello Mauricio ha comenzado a ser un lugar de referencia para muchos buceadores que se alejan de otras islas mas concurridas.

Es una isla para olvidarse absolutamente de todo, queramos o no porque la paz en la que se vive este lugar y los pequeños resorts que ofrece están pensados para ello. Para no ser molestado por nada ni por nadie.

Y en su interior, las montañas y los bosques tropicales protegidos invitan a perderse practicando el senderismo, sobretodo a través de la curiosa vegetación del parque Black River Gorges... Su temperatura oscila entre los 23º y los 27º grados durante todo el año, invitando a cualquier actividad recreativa como las travesías en barcos de vela, el buceo, el Snorkel, los paseos en bici o el Windsurf.

Su capital, Port Louis, es una ciudad extraña. Combina el quehacer diario de decenas de culturas diferentes con sus hábitos y sus peculiaridades con una pequeña zona moderna donde tenemos acceso a cualquier servicio.

La arquitectura de sus edificios parece combinar elementos indios, árabes y con africanos. Y en sus colinas divisamos grandes mansiones de estilo europeo, de origen portugués, francés y británico.

Actualmente esta encuadrada en la Commonwealthy sus habitantes, más allá de unos pocos residentes europeos de varios países, están agrupados en decenas de etnias como los hindi y los gujarati o los Marathi, procedentes de la India, los surasiáticos, chinos… y una mayoría de criolla, mezcla de trescientos años de colonizaciones europeas y comerciantes llegados de África, Oriente Próximo y Malasia.

Más allá de disfrutar de sus playas o de los lujosos apartamentos junto al mar, con el océano como fondo, merece la pena adentrarse un poco en la variada cultura local, acudiendo a sus mercados de pescado y fruta al aire libre, a los pequeños conciertos de música tradicional en la playa y probando su excelente comida criolla.

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